Adobar recuerdos es llenar de magia y colores las situaciones bellas que ya pasaron pero que todavía podemos llenar de olores especiales, resaltar emociones y ponerle la sazón necesaria para sentirnos más alegres de haberlas vivido. Y así dejar todos esos recuerdos sabrosos y en su punto. Se trata de vivir de forma que cuando recordemos no tengamos que ocultar el sabor natural de los momentos, sino sólo adobarlos con ingredientes naturales.

sábado, 15 de junio de 2013

Adobando Recuerdos

Llenar de olores, poner sazón, sentir las texturas, resaltar sabores... eso de verdad es excitante y más aun cuando lo hacemos con nuestros recuerdos. Debo decir que esa frase "adobar recuerdos" se la escuché a alguien más hace ratillo pero me quedé con la idea y la metáfora me encantó. Sucede que en realidad eso es lo que nos deja vivir cada día... la certeza de que todo lo magnífico que queda en nuestra memoria lo recordaremos y nos hará felices. Adobar recuerdos es llenar de magia y colores las situaciones bellas que ya pasaron pero que todavía podemos llenar de olores especiales, resaltar emociones y ponerle la sazón necesaria para sentirnos más alegres de haberlas vivido. Y así dejar todos esos recuerdos sabrosos y en su punto. No hay nada malo en el adobo. Lo único negativo sería llenar de sabores artificiales y sobreadobar la realidad porque eso nos podría llevar a creer lo que no es y a anhelar realidades saturadas de subjetividad, que no nos dejan cambiar esos recuerdos por otros mejores, a los que sólo haya que ponerles un poquitín de sazón. Se trata de vivir de forma que cuando recordemos no tengamos que ocultar el sabor natural de los momentos sino sólo adobarlos con ingredientes naturales

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