Adobar recuerdos es llenar de magia y colores las situaciones bellas que ya pasaron pero que todavía podemos llenar de olores especiales, resaltar emociones y ponerle la sazón necesaria para sentirnos más alegres de haberlas vivido. Y así dejar todos esos recuerdos sabrosos y en su punto. Se trata de vivir de forma que cuando recordemos no tengamos que ocultar el sabor natural de los momentos, sino sólo adobarlos con ingredientes naturales.

lunes, 17 de junio de 2013

Un buen día

Regularmente, muy regularmente, me pasan cosas buenas. Soy parte del 9 o casi 10% que ostenta un grado universitario. Estudié lo que quise. Nunca me han asaltado. Amo a mi familia y no tengo ningún rollo extraño con mi infancia, aunque fui una niña muy rara. Tengo un trabajo que me encanta y un buen novio que me ayuda con todo y que veo muy guapo. Cada vez que he olvidado el celular, me lo han devuelto (esto ha pasado en buses, taxis, aulas, baños, etc). Siempre olvido las llaves pero alguien encuentra la forma de ayudarme y nunca he quedado puerta afuera, entre otras muchas cosas buenas. Cuando algo parece que va a salir mal, siempre se resuelve.

Entonces, tengo un optimismo que a veces resulta molesto.. A mí todo me sale bien o por lo menos esa es la conclusión de mi novio, quien tiene un poco de envidia de mi buena suerte.

Hoy estuve a punto de perder mi optimismo mientras caminaba por el Paseo Colón bajo la lluvia, con sólo 150 colones en la bolsa y a sólo 15 minutos de que cerraran el banco. Ya estaba cercana a llegar y todo habría salido bien, aún en las peores condiciones. Había sobrevivido el día con aproximadamente 1500 colones y sin la tarjeta de débito. Había logrado llegar de La Uruca a San José en bus en menos de 30 minutos. Había podido llegar al banco a pesar de haberme equivocado de parada y de haberme bajado unos 600 metros antes, todo por no reconocer la parada debido a la lluvia. Todo esto sin sombrilla.

Las cosas me salieron bien, una vez más. Pero tenía la cólera y tristeza de las personas que no tienen sombrilla en una lluvia como la de hoy. La lluvia como que no sólo llena de agua, sino que con cada gota aparecen las preocupaciones. Mi cabeza se inundó de toda clase de preocupaciones banales que bajo un aguacero son gravísimas. “Que no estoy al día con la Caja, que si no termino lo que debo entregar mañana, que no tengo carro, que ni siquiera se manejar, que se me va a dañar el bolso, que no he arreglado el desperfecto del calentador, que me va a tocar llegar empapada y me voy a tener que bañar con una parte de agua fría y otra caliente, que estoy cansada, que mañana me va a tocar ponerme tacones porque en esta semana los flats se mojaron…"

Pero todo había salido bien. Ya faltaba un poquitín y tendría mi historia de Barbara Blake en la ciudad. Sabía que iba a contarle mi éxito del día Mariano, el celoso de mi suerte, y sabía que lo mataría de envidia con mi historia.

Pero pasó algo todavía mejor, sólo a 200 metros de mi meta (la entrada al banco). Apareció Víctor, el señor guarda de la tienda de ropa íntima Geordi y hasta hoy un desconocido. Él, sin yo pedírselo, compartió la sombrilla conmigo y parecía estar muy feliz de ayudar a alguien, aunque de seguro debía estar más cansado que yo. Me contó de su trabajo, con una sonrisa y me prestó un paño limpio para que me secara antes de entrar al banco. Don Víctor hizo que todo saliera realmente bien. No es suerte, no es optimismo, es gente linda que yo me topo. Es mucha gente linda que todos nos topamos. No hay heroína de desodorante ¡hay muchos Víctor!

Hoy tengo el odioso optimismo de las personas que creen en la humanidad.

sábado, 15 de junio de 2013

De gente y zapatos

Son muy diferentes, ellos y sus zapatos. Los de él son más viejos o de tanto andar se ven viejos. Son grandes y oscuros. No tienen detalles y evidencian poco. Las sandalias de ella son rojas y dejan su piel al descubierto. Sus pies son más libres y pesan menos, mucho menos. No tienen cargas ni ataduras, se les ve unas cicatrices de esas que dejan un par de zapatos hermosos pero que no quedaban bien. Las cicatrices apenas se notan, ya han sanado. A él no se le ven los pies.

Acciones aisladas o estrategia

Poco a poco estudio sus tácticas, no las entiendo pero las voy conociendo y trato de interpretarlas. Me pregunto si sus acciones son estratégicas o simplemente son parte de un azar. ¿Su comportamiento intentará infundir actitudes, motivar o reforzar algo? Será que hay alguna meta o no está midiendo su impacto.

No es usted, soy yo

Ya sé que es lo que me atrae de usted.No es su forma de vestir. Es mi fascinación por esos zapatos y su jacket. No es su mirada. Es la forma en la que me gustaría que me mire. No es su tono de piel. Es las ganas de acariciarle. No es su voz. Es la mía cuando se traba. No son sus comentarios. Es mi estado de ánimo cuando los escucho. No es su presencia. Son mis cosquillas en la panza. No es usted. Soy yo que quiere creer que se trata de usted.

Texting

Recibir mensaje, leer mensaje, escribir mensaje, enviar mensaje, esperar mensaje, recibir mensaje, leer mensaje, escribir mensaje, releer mensaje escrito, enviar mensaje, esperar mensaje, releer mensajes enviados, releer mensajes recibidos, esperar mensaje, recibir mensaje, leer mensaje, pensar en una buena respuesta, escribir mensaje, enviar mensaje, esperar mensaje, dejar de lado el aparato, dormir esperando mensaje, despertar, leer mensaje, escribir mensaje y SONREIR.

Desinventar

¿Es real o lo inventé? Podría ser que me lo inventé. Entonces, es un invento fácil de creer. ¿Lo inventé? ¿Se pueden desinventar los inventos? ¿Será real? Si no estoy segura, ¿será que me lo invento a ratos? ¿Cómo decido qué hacer? ¿Una puede inventar a ratos? Espero que existan los inventos a ratos y que entonces se puedan desinventar. ¡Invento que lo inventé y así lo desinventaré!

Adobando Recuerdos

Llenar de olores, poner sazón, sentir las texturas, resaltar sabores... eso de verdad es excitante y más aun cuando lo hacemos con nuestros recuerdos. Debo decir que esa frase "adobar recuerdos" se la escuché a alguien más hace ratillo pero me quedé con la idea y la metáfora me encantó. Sucede que en realidad eso es lo que nos deja vivir cada día... la certeza de que todo lo magnífico que queda en nuestra memoria lo recordaremos y nos hará felices. Adobar recuerdos es llenar de magia y colores las situaciones bellas que ya pasaron pero que todavía podemos llenar de olores especiales, resaltar emociones y ponerle la sazón necesaria para sentirnos más alegres de haberlas vivido. Y así dejar todos esos recuerdos sabrosos y en su punto. No hay nada malo en el adobo. Lo único negativo sería llenar de sabores artificiales y sobreadobar la realidad porque eso nos podría llevar a creer lo que no es y a anhelar realidades saturadas de subjetividad, que no nos dejan cambiar esos recuerdos por otros mejores, a los que sólo haya que ponerles un poquitín de sazón. Se trata de vivir de forma que cuando recordemos no tengamos que ocultar el sabor natural de los momentos sino sólo adobarlos con ingredientes naturales

viernes, 14 de junio de 2013

Las buenas noticias deberían gritarse hacía adentro

Las buenas noticias deberían gritarse hacía adentro. Deberían quedarse más tiempo en ese espacio entre el pecho y la voz. Ese segundo antes de que las cuerdas vocales, la dicción, el aire y todo lo demás confabule para convertirse en palabras, debería hacerse más largo, casi eterno. Así podríamos aprender a disfrutar más las buenas noticias y ser un poco más felices. Deberíamos saborear más nuestras buenas noticias antes de invitar a los demás a hacerlo.